domingo, 25 de mayo de 2008

Capítulo 11: Así Habló... Las Tuortas

Hoy el tiempo le lleva a callejones oscuros donde no llegan nunca los cálidos rayos solares o el feliz ambiente primaveral. La tristeza lo ampara todo y aquello le atraía como un juego peligroso del que sabe que no va a escapar. En este estúpido callejón trasero caminan y viven los insulsos y olvidados, los tenaces perdedores, los eternos vagos, los ilusos desgraciados que se alimentan de sueños para poder vivir. Todos estos rastrojos faltos del más mínimo carácter de vitalidad, se mueven bajo tenues luces amarillentas de farolas que absorben todo el brillo de sus almas para alumbrar el asqueroso lugar por el que se mueven. El ambiente en esta calleja es tan pesado que el propio aire que respiran está viciado por un carácter indolente de derrotismo, pero sin él no podrían seguir sobrellevando en sus hombros la pesada cruz que significaba su existencia. Mueren en vida por los mismos motivos de los que en el fondo no quieren escapar, y sus débiles cuerpos a la deriva atraen a las presas más ambiciosas.
El Enviado caminaba por el lugar donde esta gente hacía su vida, seres que consideraba un desperdicio que la humanidad no podía permitirse, más aún, en la situación en la que ésta ahora se encontraba. Se ahogaban en sus propios lamentos y cada vez se sumergían en un agujero más hondo y oscuro. Para él era una acción urgente salvar a todas estas personas de sí mismos, pues estaba convencido que la degradación a la que habían llegado sólo era culpa de sus atormentadas mentes, de sus erróneos pensamientos que los habían conducido a enfermar. Todos eran personas inteligentes y sensibles, pero también enormemente cobardes y susceptibles, capaces de agrandar heridas que nunca llegaron a existir.
El Enviado no paraba de caminar entre ellos, observando sus caras, adivinando sus vidas y el mal que les aquejaba, en el mismo momento en que pensaba en cómo salvarlos, cómo reclutarlos para la causa que defendía, para él la mas noble y honesta de todas. Seguía nervioso, dando vueltas a ese mundo de malestar y angustia perpetuos, y no sacaba nada en claro. Sus dudas aumentaban con las horas y comenzaba a sentir de manera palpable la hostilidad de quienes veían en su forma de andar y de mirar un halo de bienestar y de seguridad que les infundía gran nerviosismo.
La tensión empezaba a ocupar su posición en el ambiente, junto a la pesadez de las horas de reloj. En un arrebato de gran excitación, el Enviado se subió encima de un gran cubo de basura mugriento y comenzó a gritar para que sus palabras pudieran impactar con gran dolor en sus contusionados corazones:

- ¡Ha llegado el gran momento para vosotros! Dejad de una vez de pensar y comenzad a actuar, sólo de esta manera podréis curar la enfermedad que os mata lentamente. He venido para ayudaros a coger el camino más adecuado, por el que olvidaréis las penas y aprenderéis a no dejar ninguna página más en blanco. Solo necesito que me escuchéis un momento y dentro de vosotros nacerá la valentía para seguirme.

Un frío silencio se adueña de todos los presentes. Al fondo una silueta gris, que el enviado no logra visualizar debido a su lejanía, empieza a moverse y se acerca él lentamente. En mitad del camino el sujeto se para y levanta el brazo para señalarlo con el dedo índice:

- ¡Mirad todos! si tenemos aquí al mismísimo Jesucristo que ha bajado de los cielos para darnos la palabra de Dios.

Una ruidosa carcajada inundó de desesperación los oídos del Enviado. A todos les había hecho mucha gracia el comentario y muchos reían hasta la extenuación. Cuando al fin se apagó la marea de risas, consiguió de nuevo elevar la voz.

-No soy hijo de ese infame Dios, sino origen del sol, al igual que todos vosotros. Toda la vida de este planeta le debe su existencia, esa que tanto despreciáis, por esta razón no dejáis que ninguno de sus rayos de esperanza entre a este patético lugar donde habitáis. Teméis que la verdad que os muestre deje patente la ridícula y abnegada vida que lleváis, solo fruto de vuestro error, nacido de la abundancia y de un mundo que no ha sabido trasmitiros valores porque los ha perdido. Son ya muchos años los que habéis llorado aquí, pero ahora vengo a anunciaros que la realidad de la que escapasteis esta cambiando. Solo con dolor y sufrimiento pare la mujer, de la misma forma lo hace la humanidad para conseguir un mundo mejor. Las dos fuerzas que eternamente han cohabitado en el hombre y que se han enfrentado desde los primeros momentos de su existencia ya no se reprimen, y los dos mundos se han esparcido en una gran explosión que ha manchado de sangre todos los países y regiones del mundo. El dinero contra la humildad, la paz contra la guerra, la solidaridad contra la ambición, el bien contra el mal. Solo vosotros decidiréis donde posicionaros, puesto que si seguís aquí ayudareis a las fuerzas infames de quienes quieren esclavizar el mundo con su dinero y sus engaños. Ahora tenéis la oportunidad de salir de esta calle llamada angustia para luchar por algo que os haga sentir vivos. Necesitamos vuestra fuerza e inteligencia para ganar al enemigo. Muchos de vuestros congéneres ya han dejado su sudor y su sangre por vosotros, y desde el olvido de sus almas os reclaman.

El discurso no había cambiado el rostro de nadie, seguían las caras escépticas y curiosas de los primeros momentos, junto al silencio que persistía.

- Vienes tu a darnos lecciones estúpido ser, no eres más que otro maldito demagogo que viene a contaminarnos con sus ideas. Nuestra frustración viene del eterno engaño de personas como tú. Nos arrastráis a aventuras idílicas con las que damos la vida y, ¿para qué?, para que otros tomen el poder y perdure la injusticia.

- Son duros reproches que no os corresponde a vosotros el decírmelos, solo los aceptaría de aquellos que ahí fuera dejan su vida en el intento de cambiarse así mismos. Pero de ellos no he escuchado aún nada, sólo de vosotros. Os dedicáis a cultivar el sufrimiento y de él os alimentáis, os quejáis de vosotros mismos pero a la vez no deseáis otra cosa más que penitencia. A diferencia de vuestra postura, yo si creo en lo que hago y por ello vivo y no cejaré en el empeño.

- No pretendas que nuestras espaldas soporten toda la culpabilidad humana, es una carga demasiado pesada para la que nos corresponde. Sólo somos unos desgraciados que saben con certeza que este mundo es solo realidad y deseo, y nada más. Por eso nos apartamos de él, y es preciso que la gente se de cuenta de esto cuanto antes.

- Llevo poco tiempo aquí y sólo consigo de vosotros un mal sabor de boca. Comprendo el por qué de vuestra situación, todo el que aquí arribe se contagiaría fácilmente. Más para poder transformar lo que os rodea es necesario cambiaros a vosotros mismos. Esta es mi última lección y por ello he venido.


Comenzó un murmullo que pronto se convirtió en un grito sordo cargado de odio contra el Enviado. Algunos de ellos se acercaban peligrosamente hacia él. Una piedra fue lanzada contra su cabeza e inmediatamente se produjo la avalancha…

Poco tiempo después la sangre de un cadáver teñía toda la calle de un intenso color rojo. Sus moradores quedaron horrorizados ante la crueldad que habían cometido. Una vez más la desesperación se apoderó de ellos y volvieron a sus rincones para seguir llorando por el sentido de culpabilidad, aguardando las horas en este mundo que les había tocado vivir…

sábado, 5 de abril de 2008

Capítulo 10: La rebelión de las masas oseas (by Tourtas, el tío de las)

Ésta no iba a ser una noche tranquila y tétrica, como las que aquí estamos acostumbrados a ver, todo lo contrario, a todas luces se imaginaba un tanto movidita. Y no era para menos, ya que como todos los años se celebraba la fiesta de Hall Owen, y nadie de los que aquí vivíamos quería perderse tal acontecimiento. No había sino que fijarse en la cantidad de cuerpos dantescos y pútridos que por todos los rincones de este austero cementerio iban y venían sin cesar, solos, acompañados ó en grupos, abarrotando cada rincón del otrora silencioso lugar. Tampoco era necesario afinar mucho el oído para escuchar semejante estruendo que envolvía el ambiente: conversaciones ruidosas, gritos, risas, sollozos y el crepitar que producían miles de huesos en movimiento. Casi todas las almas que estaban censadas en esta ciudad mortuoria habían abandonado su húmedo agujero por una noche para reunirse con familiares y amigos y dirigirse en tropel hacia una explanada central situada en el centro del complejo. Allí posaba solemne un fastuoso monumento fúnebre y alrededor de él se iba arremolinando los cuerpos ansiosos, esperando el discurso del acalde (sobre todo su final) para que oficialmente y según regían los estatutos del cementerio, diera comienzo la fiesta, que duraría toda la noche.
Allí, entre todo el gentío, en primera fila, estábamos nosotros dos, observando la manera ridícula con la que el alcalde intentaba subir el peldaño de una tumba de mármol incrustada en el suelo, situada justamente delante del monumento, donde llevaría a cabo el discurso. Al parecer su torpeza se debía a la manera con la que este ilustre cadáver murió, apareciendo sin vida con casi todos los huesos de su cuerpo retorcidos. El no se harta de contar que en la otra vida había también ejercido de alcalde y fue asesinado por sus enemigos, que lo odiaban por la manera tan brillante y digna con la que llevó su cargo, aunque nadie lo sabe con exactitud. A pesar de todo esto, el alcalde era uno de esos que hacía poco tiempo había llegado al lugar y esto se vislumbraba fácilmente por sus carnes, que aún no se le habían podrido demasiado, ni siquiera se le había desprendido de los huesos. Pero su olor pestilente hacía que la gente, empleando toda su educación para no agobiarle, respetara una zona semicircular a su alrededor, la cual a nadie se le ocurría traspasar, ni siquiera a mi amigo y a mi.
Pese a la solemnidad que le quiso imprimir al acto, este no pasó de ser aburrido, repitiendo los discursos protocolarios de fiestas anteriores, sin más novedad que la del propio personaje que nos hablaba. Hizo alusión al futuro “esperanzador” que le tocaba “vivir” a este cementerio y al porvenir de sus obligados habitantes, y tras una retahíla de agradecimientos a los organizadores del evento, dio por comenzada la tan esperada fiesta. A partir de aquí cada uno a lo suyo.
Nos dirigimos hacia la zona norte donde se encontraba una gran fosa común en la que los cadáveres jóvenes se habían reunido para beber. El líquido que injerían era una especie de pócima mágica hecha por los veteranos del lugar, con la única intención de sobrellevar la pesada carga que significaba la eternidad. Pero la bebida, fabricada de plantas recolectadas del lugar, tenía efectos secundarios como alucinaciones, espasmos, mareos y, en los casos mas graves, disfunciones orgánicas. Sin embargo, esta bebida que originariamente tenía tal fin, terminó por extenderse, tomándose masivamente.
Ésta corría por litros entre los muertos reunidos en el enorme agujero excavado en la tierra, bajo la atenta mirada de los guardianes del cementerio que rodeaban a la masa de cadáveres ebrios. A nadie se le escapaba la frialdad con la que actuaba semejante cuerpo de seguridad ni los métodos expeditivos que empleaban. Su obsesión era la seguridad del cementerio, y tal empresa no dudaban en utilizar la violencia. Armados con los huesos de su propio esqueleto, eran capaces de quitarse un fémur o cualquiera otra de sus partes y desarmarte de un solo golpe. Un ejemplo claro de su actuación se produjo el año pasado, cuando un muerto (arrestado en los incidentes que se produjeron el año pasado en esta misma fiesta) se zafó de un guardia que lo tenía agarrado y salió a correr. La autoridad, sin ningún complejo, no dudó en arrancarse la calavera y lanzársela con tal fuerza, que al impactar contra el prófugo, éste tuvo que ser recogido al día siguiente hueso por hueso. No se andaban con chiquitas a la hora de coger a alguien y eran numerosos los casos en los que los arrestados denunciaban las prácticas vejatorias a las que eran sometidos: sus propios huesos eran arrancados y utilizados por sus vigilantes para golpearles y obligarles a confesar el delito.
Con tales antecedentes no era extraño que se mascara la tensión en el ambiente. Conforme pasaban las horas los muertos estaban cada vez más alucinados y trastornados, moviéndose de una manera esperpéntica y decadente. A mi no se me escapaba el nerviosismo que reflejaban las pomulosas caras de los custodios y pareciera que de un momento a otro todo estallaría. Como me imaginé no tardó mucho en suceder. Unos jóvenes cadáveres, visiblemente achispados, con botellas de pócima en la mano, empezaron a subir hacia la superficie, azuzados por los que abajo se encontraban. Al llegar a lo alto fueron empujados violentamente por los guardianes, cumpliendo las estrictas órdenes del alcalde de no dejar beber a nadie fuera de la fosa común. A las consiguientes protestas y silbidos de indignación al hecho ocurrido le siguió una salva artillera de botellas, recipientes y demás objetos que antes habían servido para retener el líquido, y que ahora estaban haciendo caer a más de un guarda. A partir de aquí el caos. Todo son gritos, golpes y caídas. Numerosos cuerpos suben frenéticamente hacia arriba y empiezan a enfrentarse a la guardia del cementerio que empieza a tomar una actitud defensiva ante la avalancha que se le avecina. Se daban palos a diestro y siniestro: fémures, tibias, clavículas, escápulas, cráneos, volaban de un lugar para otro y una nube de polvo comenzó a elevarse sobre el lugar del disturbio, ocultando a los esqueletos en conflicto. Sólo los impertérritos cipreses guardaban la compostura, inclinándose ligeramente para mirar el vergonzoso espectáculo del que estaban siendo testigos. Cuando en mitad del barullo mi amigo y yo intentábamos escapar, si fuera posible sin ninguna magulladura,
comenzaron a venir los refuerzos para controlar la situación, logrando dispersar a la difunta masa. En pocos minutos todo quedó en una apacible calma, la que siempre aparece tras un agitado huracán. Milagrosamente nosotros logramos escapar, pero otros tantos no corrieron la misma suerte. Los arrestados fueron acusados de incitación a la rebelión (la acusación más grave por la que aquí te podían juzgar), además del mal rato que le quedaba por pasar aún con sus captores. Al final la trifulca había costado medio centenar de heridos y mutilados, aunque afortunadamente no hubo víctimas mortales (todos lo son).
El panorama que ofrecía el lugar donde habían ocurrido los hechos era horrible. Infinidad de huesos, grandes y pequeños, estaban esparcidos por todos lados y mucho eran los ladrones que se acercaban al lugar para encontrar las partes óseas que les faltaban o robarlas para luego pedir favores a sus propietarios a cambio de ellas.
Los rumores del incidente se extendieron por todo el recinto fúnebre e incluso el alcalde fue pocas horas después al lugar de los hechos, prometiendo allí mismo aumentar el número de guardas para reforzar la seguridad.
Pero la noche daba comienzo a su fin y los muertos comenzaban a introducirse en sus respectivas tumbas con la primera claridad de la mañana. En ellas seguirán esperando al tiempo y en su letargo seguirán viendo pasar las horas y los días, los meses y los años, nada les hará moverse de allí. Solo hacen eso: esperar…

martes, 1 de abril de 2008

Capítulo 9: Y pasaba ella (by Andrés Hurtado)

Andrés era un chico normal, estudiante normal, un trabajo basura normal, para un chico de 21 años normal, o por lo menos a simple vista. La verdad es que Andrés tenía algo que los demás chicos de su edad ni siquiera sabía que existía. Era consiente de los valores perdidos de esta sociedad. De que el honor siempre debe acompañar a una persona, que los caballeros de capa y sombrero de ala ancha nunca debería haber desaparecido, de que la cultura con mayúsculas está en los libros, y que lo que diferencia a los humanos de los animales, no es otra cosa que la capacidad de realizar un buen juicio de valor, con unos valores dentro del sentido crítico y la razón. Por eso mismo no se atrevía a englobar a todos los hombres y mujeres dentro del concepto de humano, viendo a muchos de ellos y sobre todo a sus más inmediatos coetáneos como algo ajeno a la humanidad. Era uno de esos jóvenes que aún creía en el ideal del romanticismo, y que era posible enamorarse de una mente y no de un cuerpo. Y lo más remoto, que esa mente le fuera recíproca en sentimiento.

Así pues, no pasaron más de dos conversaciones con ella sin que cayera en la cuenta de que no todos las personas de su edad fueran lamentablemente a la deriva, llevando consigo mismas a toda la sociedad emergente. Las respuestas, teorías e incluso el propio lenguaje que ella empleaba, sorprendían a Andrés. Caló hondo, se puede decir. Esta situación guardada siempre para sí, empezó a obsesionar a Andrés, dado que él conocía que lo que él pretendía era imposible, ya que ella estaba enamorada de otro, además parecía que no podía ver más allá de sus narices.
Bien es cierto que Andrés nunca hizo por dar a conocer sus sentimientos, más que nada, como es evidente, por su condición de caballero, de saber no entrar en batalla cuando no hay que entrar, y respetar los sentimientos de una dama. Eso sí, no iba a dejar pasar la oportunidad de intercambiar impresiones, de llenarse de ella, sin que ella sospechara, y sobre todo de aprender de ella todo lo que ella supiera y más.
Día a día, conversación a conversación, consolación tras consolación mutua, fue la cosa a mayores, hasta que la cosa llegó a tal punto, que Andrés no podía soportar la impotencia que le producía el saber que ella estaba pasándolo realmente mal y él no podía hacer nada para ayudarla. Le comían las ganas por dentro de transmitirle sus sentimientos, de decirle que la amaba con todo su corazón y lo que era más importante para Andrés, con toda su mente. Le producía una ternura y afecto que nunca había llegado a experimentar por ningún otro ser vivo.

Llegados a este punto Andrés conocía los lugares que ella frecuentaba, casualmente cercanos a por donde él se movía. Andrés frecuentaba por esos tiempos la sombra de cualquier árbol, para en cualquier momento de libertad, devorar las páginas de cualquier libro, de Borges, Ortega o Baroja. Entonces cayó en la cuenta de que ese era el camino por el que ella pasaba todos los días.
Un buen día se decidió, no sabía porque, ni como, pero lo esperaba. Sabía que pasaría en los próximos instantes, reacción espontánea la suya, sentarse a la sombra a leer, y esperar a que ella pasara. ¿Saludarle, un "¿cómo estas?"?, o simplemente verla y cruzar cualquier absurda palabra. Cada vez que alguien cruza la puerta levantaba la vista del libro que tenía entre manos. Los minutos pasaban, ella no aparecía, y Andrés se desesperaba. Después de bastante rato, permanecía con la vista fija más en la puerta que en su interesante libro. Ya resignado, Andrés decidió marcharse, decepcionado. "Soy un iluso creyendo que pasaría, y ya la idea de que malgastará un segundo conmigo, es absurda" - pensaba Andrés.
Estaba recogiendo sus cosas apesadumbrado, cuando un leve vistazo de refilón hacia la lejana puerta y ¡zas! Apareció ella a lo lejos. En ese momento las pulsaciones subieron, la sangre no le regaba bien el cerebro y un cúmulo de sensaciones indescriptibles y espontáneas que nunca había sentido, se apoderaron de su mente, la lengua trabada y sus capacidades cognitivas totalmente anuladas. Volvió a bajar la vista a su libro y no la levantó hasta que ella se acercó y le toco en el hombro entonando un alegre saludo acompañado de una sonrisa pizpireta.
-¡Hola Andrés! ¿cómo estás? - Andrés no sabía ni como se llamaba en ese momento
-Aah, bien bien, ¿tú qué tal? -dijo Andrés casi sin poder articular de la emoción.
-Yo bien, aquí voy.
-Perfecto, yo ya me iba- Andrés espabila que la estas cagando.
-¿Qué haces aquí tan solo? - Andrés bloqueado solo acertó a decir:
- Nada solo leía - Andrés carajos que eso es obvio.
-Yo voy hacía allí.
-... Aaaa
-Bueno, sigo mi camino.
Andrés no pudo quitar su vista de encima, hasta que desapareció por la siguiente esquina, su silueta bañada por la luz del Sol de media tarde ya con los rayos rojizos inclinados, su melena a media espalda lisa y negra como el azabache, el repicar de sus pasos sobre el granito del suelo, el movimiento armónico y sensual de todo su cuerpo al son de los pasos. Todo eso era para Andrés como una sinfonía de sensaciones y visiones que hacían disparar sus emociones. Andrés aturdido, por lo inesperado de la situación, a la vez que emocionado por haberla visto, no se recuperaba de las taquicardias. Siguió sentado dándole vueltas a la cabeza, sin saber porque se había comportado como un perfecto gilipollas. "Dos horas esperando a que pasara, y solo se te ocurre decirle eso, supongo que es lo que suele pasar, Andresito, nunca vas a aprender, a la próxima irá mejor". O por lo menos eso quería creer, porque en un recóndito rincón de su mente, era consciente de que podría no haber una próxima, de que no tenía ninguna probabilidad de que ella se percatara de la situación y de que había desaprovechado una de las oportunidades que tenía de disfrutar de ella, sin que nadie más lo supiera. Así que se levantó y se dispuso a emprender el camino a casa con la sensación de la dulce derrota en la cabeza, y sabiendo que dentro de su corazón siempre caminaría ella, sola, dulce, y sensual, que esa porción de él mismo, sería siempre para ella, se la había robado para siempre, sin poderla recuperar. Sentía que la ocasión de galantear a una dama de las de verdad, de las que se pueden llamar dama sin que se te caiga la boca, nunca llegaría, y tendría que conformase. Porque un caballero ha de hacer lo que ha de hacer para ser considerado como tal.

Capítulo 8: Gracias (by Andrés Hurtado)

Esta mañana en clase, mientras la fulana de turno se ganaba el pan de sus hijos demostrándonos porque el plano tal o el plano cual pasaba paralelo a la generatriz del cilindro de turno, yo ni corto ni perezoso, desde la primera fila y a tan solo unos tres metros de ella, saqué el blanco y el negro y me puse a recordar e inmortalizar viejos tiempos de instituto, alegres y semi-ignorantes.
Recordé con cariño a aquel que me apreciaba y mostraba el camino del sentido crítico, el sentido común (que es el menos común de los sentidos), caminos estos como los del señor, inescrutables para muchos de nuestros prójimos. Recordé también a todos aquellos mercenarios, profesores incopetentes y poco profesionales, además del repaso correspondiente a sus ascendentes más directos de sangre y de cartera.Gente que sin yo saberlo, me inculcaron buenos valores, que ahora afloran. Todavía recuerdo la frase esa de: "cucha tu que detalle, si es que no os fijais, no teneis sentido común (que es el menos común de los sentidos". O esa de: "teneis que ser críticos con todo lo que os redea, todo tiene un significado, todo pretende algo, todo acción y cada palabra tiene detrás una intención concreta. Solo hay que econtrarla".
También hay otros conceptos, y se me quedó muy bien eso de: "es de bien nacido el ser agradecido". Así que hoy echando la vista atrás, recapitulando y sacando conclusiones, solo queda agradecer de todo corazón, al que se preocupó por mí, en aquellos maravillosos años, al que me inculcó, sin yo saberlo, que el sentido crítico y valores como que el honor y la decencia, son fieles compañeros de camino, que la cultura con mayúsculas solo está en los libros, escriba quien los escriba, que todo tiene un porqué, y que toda acción tiene su consecuencia. Por esos motivos y por muchos más, gracias, ojalá pueda pagaros algún día todo lo que trabajasteis por mí. Y a todos los que os dedicábais a pasar el día a día, para cobrar la nómina, sin importaros si la abuela va en silla de ruedas o fuma petardos, ojala os pudrais en las filas del paro, o mejor, os pudráis rellenando hormigoneras a las tres de la tarde en el més de agosto :).

miércoles, 12 de marzo de 2008

Capítulo 7: Señoría estos son mis principios... NO SE VENDEN (by Christian Durden)

Las tristísimas sucesiones de los hechos acaecidos últimamente me llevan desesperadamente a in­tentar buscar un falso consuelo en estas palabras, las cuales quisiera pronunciar, o mejor, escribir, para con­vertirlas en un desesperado intento de llamamiento a la cordura y la búsqueda de la tan desmejorada y es­quiva razón.

Lo prometo, estoy realmente abrumado, es como algo que sientes dentro del pecho que sabes que te esta quemando, que te estrangula la voz y que deja una grandisima pesadez en el cuerpo y acaba con las existencias de oxígeno de tu maltrecho cerebro.

En fin, poniéndonos un poco en situación he de reconocer que todo esto viene a causa de las dichosas elecciones del 9 de Marzo. El espectáculo dantesco de los debates de patio de recreo protagonizados por los lideres de los partidos mayoritarios, esta alcanzando unas cotas insospechadas, hasta ahora, de estupidez extrema. El merito radica en haber desechado de estos cualquier intención de hablar de política y propuestas de planes de actuación. Nada más lejos de la realidad, han conseguido convertir los esperados debates en concursos de popularidad, como las películas americanas estas en las que el más guapo y popular del insti es el capitán del equipo de fútbol y el que se lleva a la chica guapa y al que todos alaban y respetan, a pesar de que sea un perfecto gilipollas, que no ha cogido un puto libro en su vida y que se ría de los pardillos, haciéndolos pasarlas putas a lo largo de toda la película.

Pero está claro es que esto no es lo más grande de toda la historia. Lo verdaderamente triste es que la gente, los españolitos, ese pueblo de inquietos subnormales profundos incapaces de ver una cuarta más allá de sus narices, incapaces de echarle huevos a nada que no sea la pelea, la estafa y el engaño de los demás, así nos va, ha entrado en el trapo. Si señor, una vez más hemos caído en el juego de siempre, una vez más nos vemos en manos de unos miserables ansiosos de poder que lo único que quieren es absorbernos hasta nuestra última gota para acaparar para sí toda la gloria y el poder. La historia se repite, desde allá por los tiempos de Fernando VII en que este fuera recibido en España al grito de “vivan las cadenas”, después de su exilio, provocado por la invasión napoleónica, ante la cual este nos dejó sin más abandonándonos a nuestra suerte, y renegando del país que le daba de comer a él y a su asquerosa estirpe de subnormales, deformes, y demás hijos de primos hermanos. Se repite y volvemos a lo mismo.

Estos partidos mayoritarios han conseguido borrarse de un plumazo a todos los demás, olvidando de paso también la pluralidad ideológica de España y los principios más básicos de la democracia. Por favor señores, bipartidismo no es democracia, es la muerte de esta. Nos encaminamos hacia el turnismo más absoluto, imitando los modelos de nuestros queridos EE.UU. y Gran Bretaña, países en lo que este sistema resulta ser el mejor encubridor del más feroz de los capitalismos liberalistas y salvajes, aquellos en los que ya todo vale con tal de que prevalezca el dominio absoluto de las tan queridas también multinacionales.

Así las cosas, nuestros españolitos de a pie, esos que se pueden ver por ahí comiendo en el Mc Donald`s, o estudiando en diversas facultades carreras tan vacías como ellos de contenido y forma, están enormemente con la sucesión de los acontecimientos. Fenomenal, para ellos todo esto es increíble, andan por ahí preocupadísimos comentando lo que a sus apuestos líderes han puesto en la boca sus guionistas (pues esta claro que semejantes energúmenos jamás serían capaces de escribirse su propio discurso, dudo de que entendieran apenas los libros del barco de vapor que les mandaban en el cole):

- “Pues si, es que los inmigrantes vienen a robar, a quitarnos los sueldos, esos que nosotros nos ganamos tan honradamente trabajando para las grandes multinacionales esas que se dedican a ahogarlos y quitarles los recursos.”
- “Ah, pero es que mi líder propone una ayuda de 3.000€, para las parejas, que decidan putear a su hijo trayéndolo al mundo. Es una propuesta muchísimo mejor que la de crear un trabajo estable y de calidad, y abrirnos las puertas para que nosotros también nos podamos hacer nuestro hueco en el mercado, dando facilidades a las personas que quieran buscarse la vida por sus propios medios y no tener que depender del señor Carrefour.

Pues sí de esto va el royo, el juego de los poderosos se está implantando y cada vez gana más adepto-aceptantes.

En estos últimos años de gobierno se han dedicado a desestabilizar las bases de una sociedad para el progreso. Las sucesivas reformas educativas, han conseguido desbancar asignaturas esenciales para el sostenimiento de una sociedad justa, razonable e igualitaria. ¿Que fue de la historia? Asignatura base de la cultura de toda persona que se tenga por tal. Si no sabemos quienes somos, ni de dónde venimos, nunca sabremos lo que queremos ser, ni adonde dirigirnos, así siempre deberemos ser conducidos. Esta premisa es algo que tienen muy presente los poderosos y en estos tiempos en que la historia es tan sólo una asignatura marginal que estudian unos cuantos y que ni siquiera es obligatoria para acceder a una carrera, está adquiriendo unas cotas de realización bastante sospechosas. Nuestro querido gobierno nos ha lavado el cerebro desde pequeños haciendo que nos olvidemos de nuestra memoria, manteniéndonos en la más absoluta ignorancia.

¿Que fue del latín, lengua madre de tantos y tantos millones de hablantes del centro de Europa, de nuestra querida España e incluso de nuestros queridos latinoamericanos? Pues nada también consiguieron desbancarlo de su puesto de infinita importancia. Esta lengua era la clave para entender la nuestra, era la base de nuestra cultura hablada, pero se vio más conveniente enseñarle a la mayoría de las personas las palabras suficientes para echar el día: compra, dame, mío, etc. Además del tan odioso inglés, una vez más sucumbimos ante el empuje de nuestros queridos americanitos e inglesitos, pudiendo tan sólo decir lo que estos quieren que digamos.

Y de historia del arte, a la cual el plan Bolonia está intentando cargarse, esta claro que una asignatura como esa que es capaz de conmover a las sensibilidades de quienes la conocen, y es capaz de abrir la capacidad de raciocinio de las personas, así como de promover el juicio crítico de las imágenes percibidas. Pues nada también fuera, se acabo cualquier atisbo de genialidad.

En fin y muchas más que caerán.

Las bases de la globalización se están asentando de una forma estupenda en nuestras vacía mentes y sólo espero que el día de mañana esto no se convierta en una especie de matrix en la que ya no hay personas, sino máquinas al servicio de otras máquinas, incapaces de sentir, de pensar, de razonar o de ser humanos en definitiva.

Con mucho mas que decir, y a destiempo en la entrega, aquí envio un esbozo para de mis últimos pensamientos del todo prácticos para el que los quiera leer.

viernes, 7 de marzo de 2008

Capítulo 7.1: Señoría, estos son mis principios, NO SE VENDEN ("La Réplica" by Loudico)

Si queremos defender la democracia, evidentemente para algunas personas, la no tan notable e idealizada por los principios más puros y depurados, claro, porque puestos a pedir o a criticar siempre es poco, sobre todo cuando tenemos las cosas. Pero eso no es que este mal, el que no llora no mama, claro, es bueno criticar para cambiar y mejorar, pero... por ejemplo, cuando NO SE VOTA ¿Se critica para cambiar o mejorar? seguro que no; ¿Es sólo criticar por criticar? o sea agua de borrajas; o lo que es aun peor, nos convertimos en un sector pasota, pasivo, sin fuerza en la maquinaria del estado (nos guste menos o nos guste más) más socioconformistas que los socioconformistas, y quien sabe si alomejor hasta hay algún poder fáctico, que va por ahí malmetiendo y confundiendo como el mono de Zaratustra, a quien le interesa que seais así y también os lo estais tragando como bobos.Por eso aunque la democracia es mucho más que ir a votar cada cuatro años, hay que aprovechar todos y cada uno de los derechos que nos concede, LA REIVINDICACIÓN, LA HUELGA si es preciso,LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN Y DE OPINION,..., LA PARTICIPACIÓN en todo momento y en todos los ámbitos y VOTAR ES PARTICIPAR (es una simple acción, quizá lo más minimo en democracia, pero también la que más consecuencias trae) . Como dijo un celebre pensador la acción solo se demuestra con el movimiento. Hay bastantes opciones, ojea programas o medita, seguro que encuentras alguna, para mientras crees la tuya propia o te vayas socioconformizándote desconformemente con lo disconforme.Y al cuento de esto me vuelvo a parafrasear a Nietzsche "¡Cállate! -exclamó-.¡Me da asco verte y oirte hablar! ¿Por qué has vivido tanto tiempo en el fango, que tú mismo te convertiste en rana y sapo? ¿no te corre ahora por tus propias venas sangre fangosa, pútrida y espumosa, que te hace echar pestes de esta manera?¿Por qué no te fuiste a vivir al bosque? ¿O a trabajar la tierra? ¿No abundanen el mar las islas verdes?Desprecio tu desprecio; y si me advertiste, ¿por qué no te advertiste a ti mismo?¿únicamente desde el amor, no desde fango, ha de levantar su vuelo mi desprecio y mi pájaro advertidor!Te llaman mi mono, frenético loco; pero yo te llamo mi cerdo gruñón - de tanto gruñir me vas a echar a perder mi elogio de la locura.¿que fue lo primero que te hizo grunir? El que nadie te halagaba bastante;- por eso te juntaste a esa inmundicia, para que tuvieras motivos para gruñir mucho, - para que tuvierasmotivos para vengarte mucho! Pues todo tu tronar es venganza, loco presumido;¿a mi no me engañas!¡Pero tus palabras locas me perjudican, incluso cuando tienes razón! ¿y aunque las palabras de Zaratustra tuviesen cien veces razón , tu siempre harias mal con ellas! ... En cuanto a tí, loco, antes de partir te enseño esto: donde uno no puede amar más, debe pasar de largo!" (Así hablaba Zaratustra, Tercera Parte: del pasar de largo.). Y esto e lo que siempre les digo y me gustaría que le dijerais a quienes hablan desde el desprecio por el desprecio.

miércoles, 5 de marzo de 2008

Capítulo 7: Señorías estos son mis principios, NO SE VENDEN (by El Tío de las Tortas)

Sin darnos demasiada cuenta estos actores del interés, que no tienen otro fundamento en la vida sino sentir el áurea del poder, nos han vaciado por dentro y nos han dejado sólo las tripas. El show continua y los espectadores siguen empapándose de mediocridad, ¡es la suerte de vivir en estos tiempos que corren! Si existió algún resto pasional hacia la política no lo han extirpado, y en el hueco que ha quedado no lo han llenado de la indiferencia mas podrida. Surge así el nuevo occidental del siglo XXI: pluriempleado, hipotecado pero gozando de su coche y casa, apático, desinteresado y vago (con éste último término y con los anteriores asumo mi trozo proporcional de responsabilidad ya que es conveniente mirarse al ombligo de vez en cuando y utilizar la cabeza para otra cosa que no sea apoyarla en la almohada). Pero eso sí, este escepticismo existencial se ve compensado por la plena libertad de la que gozamos: un indeciso que ante la variedad que se le ofrece no sabe que coche comprar, que ropa ponerse para salir, que partido de fútbol ver o a qué candidatura elegir sabrá de lo que le estoy hablando ¡Que bonito es poder elegir libremente todos los días!
Estos dos asquerosos payasos nos han quitado toda la ilusión, han convertido la política en pura estadística de mercado y nos dan el discurso machacón en cada comida:
-¡Señores! olviden otras épocas y miren al futuro con ilusión. Borren de sus mentes ese tiempo de romanticismo donde la política era pasional e irracional y interesaba a la gente. Ahora corren otros tiempos más sofisticados y debemos sobreponer la razón, la lógica, el talante, el compromiso y el diálogo por encima de las pasiones mas viscerales. Ya no existen los grandes ideales de libertad e igualdad, ni la lealtad, ni los principios, ni la amistad, ni siquiera el amor, ríanse ustedes de Van Gogh o Béquer. Sean siempre educados y constructivos en sus críticas y no olviden guardar las formas hasta para ir a cagar. ¡Ciudadanos! me comprometo a comprometerme para llevar a cabo compromisos…
… y después del discurso una gran ovación de multitud de gentes venidas de todas partes gracias a un gran movimiento organizativo del partido. El candidato saluda a las personas que han sido seleccionadas y colocadas cuidadosamente detrás suya, una de cada género, raza y condición para que salgan por televisión. Y de nuevo se vuelve a la grada donde le siguen aplaudiendo miles de fieles. Saluda con gestos protocolarios y sale del mitin con su séquito ministerial y su ejército de guardaespaldas al lugar donde le esperan siete asesores que ya le están preparando un nuevo discurso y le indicarán los errores que ha incurrido al hablar, los datos que ofrecen las encuestas, la intención de voto, la estrategia que seguirá su oponente, la organización de la propaganda electoral, sus siguientes compromisos, etc. Seguidamente se monta en su coche oficial fuertemente escoltado por la policía que lo llevará a su avión privado que lo trasladará a un nuevo mitin en otra localidad donde les esperan el señor alcalde y su equipo de gobierno, los militantes de su partido, el delegado sindical, el presidente de tal y cual asociación, la prensa, cantantes, los ciudadanos de la localidad y hasta el coño de la bernarda. Esta es la política moderna, toda una espectacular escenografía montada al mas mínimo detalle para arranca unos pocos miserables de votos con los que subirse al tren del poder.
La abundancia nos hace olvidar quienes somos y quienes fuimos y de este modo es imposible diferenciar al bueno y al malo de la película, ni siquiera estamos seguros si hay buenos o si existe guión. De ahí que de finales felices nos creamos lo justo. Estos mercenarios de la palabra que no reconocen nunca los errores, se bañan diariamente en multitud de masas y están acostumbrados a ordenar, nos quieren hablar siempre desde la honradez y la honestidad.
Pero tienen el voto comprado de los que sufren esa especie de amnesia complaciente, esa que utilizan para ganarse el pan de cada día o para amasar dinero. Ya va siendo hora de terminar con este teatro decadente y hacer de una puñetera vez de la política algo verdaderamente vivo y creíble. Principios que salgan de las entrañas del pueblo y que sean defendidos sin impedimentos. Exijamos como primera condición la absoluta verdad pese a los errores, que siguen siendo humanos. Y si estos caballeros no están de acuerdo y siguen con sus patrañas electorales no habrá más remedio que aplicarles la solución final, pero claro está, tratándolos de la manera más educada posible:
- caballero por favor, sería usted tan amable de introducirse en la cámara de gas; muchas gracias, haber el siguiente….